Quemaduras solares en niños: qué hacer y cuándo consultar

Las quemaduras solares en niños pueden ser graves. Cómo actuar, qué no hacer y cuándo ir a la guardia. Consejos claros para el verano.

Quemaduras solares en niños: qué hacer y cuándo consultar

El verano expone a nuestros niños a un riesgo frecuente y evitable: las quemaduras solares. Como pediatra, esta es una de las consultas más habituales en esta época del año. Hablar claro es fundamental para evitar errores que pueden complicar la salud de la piel infantil.


Prevención: la base de todo cuidado

Antes que nada, controlar la exposición solar. Los horarios seguros son hasta las 10 de la mañana y después de las 16 o 17 horas. El uso de protector solar factor 50 o mayor no es opcional: debe aplicarse en cantidad suficiente y renovarse cada 2 horas, incluso si está nublado.


La piel del niño es más frágil y tiene menor capacidad de defensa frente al sol. La prevención evita dolor, infecciones y secuelas a largo plazo.


Qué hacer ante una quemadura solar

Si la quemadura ya ocurrió, lo primero es evaluar la piel.

Consultar de inmediato en una guardia si:

  • Hay ampollas
  • La quemadura es profunda
  • La piel tiene un aspecto que preocupa
  • El niño presenta dolor intenso, fiebre o decaimiento


Estas situaciones requieren valoración médica y, en algunos casos, tratamiento específico.


Quemadura leve: piel roja y dolorosa

Cuando se trata de la quemadura solar típica, con piel roja y sensible, las medidas son claras:


  • Hidratación abundante de la piel
  • Uso de cremas hidratantes, preferentemente con vitamina A, siempre indicadas o avaladas por el pediatra
  • Agua fresca en la zona afectada para aliviar el calor y el dolor


No colocar remedios caseros:

Nada de tomate, dentífrico, aloe vera ni preparados caseros. Estas prácticas pueden irritar más la piel y empeorar la lesión.

Y algo fundamental: seguir usando protector solar, incluso durante la recuperación.


Atención a los golpes de calor

En provincias como Tucumán, con temperaturas muy elevadas, el riesgo de golpe de calor es real y puede ser grave, incluso requerir internación.

Para prevenirlo:

  • Hidratación constante
  • Comidas livianas
  • Ropa fresca, de colores claros
  • Evitar exposición prolongada al sol y al calor extremo


Ante la duda, siempre consultar

Cuando algo no convence, cuando la piel “no gusta” o el niño no está bien, la consulta médica no se posterga. El pediatra o la guardia están para acompañar y prevenir complicaciones.

Cuidar la piel hoy es proteger la salud de nuestros niños a largo plazo.

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