Ahogamiento infantil: prevención y qué hacer ante una urgencia
El ahogamiento infantil es prevenible. Claves para evitar accidentes en piletas y cómo actuar rápido y correctamente ante una emergencia.

Ahogamiento infantil: prevención y qué hacer ante una urgencia
La noticia ocurrida en Tucumán, donde una niña de un año se ahogó en una pileta, vuelve a poner sobre la mesa una realidad dura: el ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en la infancia, especialmente en menores de 5 años.
La mayoría de estos episodios suceden en el hogar, en silencio y en pocos minutos. La buena noticia es clara: se puede prevenir y, si ocurre, la acción rápida salva vidas.
Prevención: lo que sí o sí hay que hacer
La prevención no admite atajos. En temas de seguridad infantil, las medidas básicas son las que marcan la diferencia.
Supervisión constante:
Un adulto responsable debe estar presente y atento cuando hay agua cerca. No alcanza con “mirar de vez en cuando”. Un segundo de distracción es suficiente.
Piletas seguras:
- Cercos perimetrales de al menos 1,20 m con puerta con traba.
- Nunca dejar piletas inflables armadas sin supervisión.
- Vaciar recipientes con agua después de usarlos.
Nada de dispositivos engañosos:
Flotadores, salvavidas de brazos o colchonetas no reemplazan la vigilancia.
Educación temprana:
En la medida de lo posible, enseñar desde pequeños normas básicas alrededor del agua y considerar clases de adaptación acuática supervisadas.
Cuando el accidente ocurre: cómo actuar
En una situación de ahogamiento, cada minuto cuenta.
1. Sacar al niño del agua de inmediato. Sin sacudirlo ni perder tiempo buscando ayuda primero.
2. Evaluar respiración y conciencia. Si no respira o está inconsciente, iniciar maniobras de RCP de inmediato si se tienen conocimientos.
3. Llamar al sistema de emergencias. Solicitar ayuda médica urgente mientras se continúa asistiendo al niño.
4. Aunque el niño “parezca estar bien”, siempre consultar. El ahogamiento puede provocar complicaciones respiratorias horas después. La evaluación médica es obligatoria.
Un mensaje final para las familias
No se trata de generar miedo, sino conciencia. La prevención del ahogamiento es una responsabilidad adulta, cotidiana y no negociable.
Y cuando ocurre un accidente, actuar rápido, con calma y sin improvisar puede cambiar una historia trágica por una de sobrevida.
Cuidar a nuestros niños también es anticiparnos. El agua no perdona distracciones.
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