Verano, calor intenso y niños: lo que sí o sí hay que saber
Consejos pediátricos claros para proteger a los niños del sol, el calor, la deshidratación y los mosquitos durante el verano, especialmente en zonas de altas temperaturas.
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| Verano, calor intenso y niños: lo que sí o sí hay que saber |
El verano trae disfrute, pero también riesgos reales para la salud infantil, sobre todo en provincias donde las temperaturas son extremas. El calor excesivo, la exposición solar inadecuada y la deshidratación son causas frecuentes de consulta pediátrica, y muchas veces pueden prevenirse con medidas simples.
Exposición al sol: horarios y cuidados básicos
El sol daña aunque esté nublado. La radiación UV atraviesa las nubes, por eso la protección debe ser constante.
Los horarios seguros son hasta las 10 h y después de las 17 h.
Menores de 6 meses: no deben exponerse directamente al sol.
A partir de los 6 meses, usar protector solar FPS 50 o más, en todas las áreas expuestas.
En zonas de calor intenso, como Tucumán, es fundamental evitar el sol del mediodía, incluso en días con sombra o pileta.
Pileta y sol: un error frecuente
El agua no protege del sol. Al contrario, refleja la radiación.
- Usar mallas con filtro UV, especialmente en niños.
- Aplicar protector solar aunque tengan ropa con protección UV.
- Reaplicar el protector cada vez que salen del agua.
Hidratación: clave para prevenir complicaciones
El calor favorece la deshidratación, sobre todo en bebés y niños pequeños.
- Ofrecer líquidos de forma frecuente.
- Agua como principal fuente de hidratación.
- Lactancia materna a libre demanda en bebés.
- Leche de fórmula según indicación.
Jugos naturales, frutas y verduras frescas son buenas opciones.
Alimentación liviana en días de calor
Durante el verano, priorizar:
- Comidas livianas
- Frutas y verduras frescas
- Preparaciones simples y de fácil digestión
Esto ayuda a mantener una buena hidratación y evita malestares digestivos.
Prevención de picaduras de mosquitos
Las picaduras no son solo una molestia: pueden transmitir enfermedades.
En exteriores: espirales.
En interiores: tabletas o líquidos, colocados a 1–1,5 metros de las personas.
En bebés:
Menores de 2 meses: no usar repelentes, colocar tul o tulle en la cuna.
A partir de los 2 meses: repelentes con hasta 30% de DEET, aplicados correctamente.
En resumen
El verano se disfruta más cuando se vive con prevención. Cuidar del sol, garantizar una buena hidratación y proteger de los mosquitos no es opcional, es parte del cuidado básico de la salud infantil.
Pequeñas medidas, tomadas a tiempo, evitan complicaciones mayores.

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